Heberto Alvarado Vallejo.-
El año pasado muchos venezolanos nos sentimos impactados por una noticia que implicó el uso de los recursos telemáticos actuales con la pornografía infantil. Por Youtube, por correo electrónico e incluso por lo ya arcaicos DVD, la población se sintió asombrada al ver a un grupo de menores realizando actos sexuales en el colegio- durante el recreo- . El escándalo y el asombro de uno de los padres fue tal, que, al ver a su hija envuelta en esta penosa actividad, murió a causa de un infarto.
Este fue quizás el caso más popular que hemos conocido en Venezuela donde el uso de las Tecnologías de la Información en general y de las redes sociales en particular, evidencia fines torcidos, poco o nada cercanos a los principios que inspiraron el boom de este recurso, como primer paso en grande del Web 2.0, llamado así para hacerlo ver como una evolución de la red, hacia una verdadera participación de la gente.
Es su evolución y crecimiento Internet nos ha dejado un mensaje: “Crezcan y fórmense al ritmo de mi evolución, de lo contrario, habrá fallas que redundarán en problemas sociales o que los incrementarán y harán más evidentes”.
Y es que ahora, con el “boom” de Facebook, Hi5, Youtube o Blogger, por sólo nombrar algunas de las grandes comunidades, se nos viene encima otro gran abanico de riesgos, que afectan, sin dudas a los más menores.
A pesar de que estas páginas tienen dentro de sus políticas no aceptar a niños o menores de 13 años- aun sus cláusulas y controles de uso no son lo suficiente efectivos como para evitar el contacto de los niños y adolescentes de riesgos. Riesgos que van más allá de contacto con pedofilícos; pues, al haber sitios donde fácilmente un usuario, puede colocar sus datos, fotos familiares e incluso actividades, pone en bandeja de plata, información vital de la familia, con lo cual secuestradores y demás delincuentes tendrían un verdadero festín. Un padre, puede poner en riesgo a sus hijos sin quererlo o un hijo a su padres.
Sin ánimos de ser alarmistas, el uso de una red social debe ser prudente y con pleno conocimiento de sus consecuencias positivas y negativas. Esta información es la base de un adecuado uso, con el menor riesgo posible para la familia y en especial para los hijos.
Lo que sí genera alarma y enorme preocupación es el poco interés de muchos padres y representantes por conocer más sobre estos males o problemas que se podrían presentar con el uso de Internet, sin que entremos en temas tan profundos para ellos como el de las redes sociales.
Muchos de los adultos con hijos, ven en las salas de chateo un espacio ideal para el entretenimiento de su prole e incluso lo proyectan como un aliado. “Te dejo en cyber mientras hacemos las compras” es una frase muy repetida.
Estos padres, que aún están en la prehistoria telemática, son el principal riesgo. Por lo tanto, la formación de ellos es crucial, de lo contrario, será difícil e incluso imposible evitar los peligros de Internet, pues estos, siempre estarán allí.
No menos relevante es el rol del maestro. Ahora, con la masificación de las computadoras, y el ascenso al trono de buscadores como Google o de enciclopedias participativas como Wikipedia, muchos educadores han promovido el uso de estos recursos para el acceso a documentos relevantes para la formación- muchos niños y adolescentes acceden a estos sitios a buscar información de historia, geografía-. El uso en si de estos buscadores no es negativo. Lo negativo es que no se controla dicho acceso, no se estimula la búsqueda de información por otras vías y mucho menos la interacción entre educador y educandos. ¿Por qué pasa esto? Ocurre porque muchos educadores, también están en la prehistoria telemática, apenas y sabe utilizar el procesador de texto o una hoja de cálculo.
Las soluciones están en Internet
Así como el desconocimiento es el principal promotor de peligros en las redes sociales, su entendimiento sin dudas cambia el equilibrio en la balanza de las consecuencias. Un padre conocedor de las herramientas, un docente que las utilice en su propia práctica educativa, son por así decirlo soluciones. Veamos un par de ejemplos:
Un padre cuidadoso utiliza Facebook u otra red social con acceso limitado, solo pueden ver su información sus amigos. Si sus hijos son adolescentes, mayores de 15 ó 18 años y se incluyen en la comunidad, deben ser los primeros amigos en anexar. A partir de allí, la supervisión debe ser general, que tampoco quiere decir violación de espacios de los menores. Un padre consciente sabe concienciar a sus hijos sobre los riesgos de admitir extraños, riesgos que como dijimos no solo se limitan al contacto con enfermos sexuales; debe hacerle entender a su hijo que del otro lado del PC puede haber un delincuente deseoso de hacerle daño a su familia.
Por otra parte, un educador, debe ver en estas herramientas un recurso único para mejorar y facilitar la educación de sus alumnos. Crear grupos de discusión, desarrollar temas y estimular la participación vía Internet no sólo hará atractivo el proceso de enseñanza – aprendizaje, sino que contribuirá en la equidad digital.
Un maestro con un blog, en Blogger por ejemplo, puede colocar los contenidos que le interesen sean conocidos por sus alumnos, medir su grado de participación, acceso a dichos recursos y comprensión del mensaje. El docente, se garantiza que sus estudiantes accedan a la información que ellos precisan.
Así, sin que haya necesidad de hacer gastos exorbitantes padres y educadores podrían, al emplear las redes sociales, facilitar la educación, controlar buena parte de los contactos de sus hijos y alumnos, como consecuencia reducirá los riesgos, que por desgracia siempre estarán latentes.
Datos de interés
Facebook es la comunidad líder en penetración en las universidades de Estados Unidos con un 85% del mercado. El portal tiene 80 millones de usuarios
65% de los usuarios de Hi5 son jóvenes de entre 15 a 34 años, de los cuales el 43% es menor de 24 años. Más de 80 millones de personas están registradas en Hi 5
63% de los usuarios en Venezuela son menores de 24 años
El año pasado muchos venezolanos nos sentimos impactados por una noticia que implicó el uso de los recursos telemáticos actuales con la pornografía infantil. Por Youtube, por correo electrónico e incluso por lo ya arcaicos DVD, la población se sintió asombrada al ver a un grupo de menores realizando actos sexuales en el colegio- durante el recreo- . El escándalo y el asombro de uno de los padres fue tal, que, al ver a su hija envuelta en esta penosa actividad, murió a causa de un infarto.
Este fue quizás el caso más popular que hemos conocido en Venezuela donde el uso de las Tecnologías de la Información en general y de las redes sociales en particular, evidencia fines torcidos, poco o nada cercanos a los principios que inspiraron el boom de este recurso, como primer paso en grande del Web 2.0, llamado así para hacerlo ver como una evolución de la red, hacia una verdadera participación de la gente.
Es su evolución y crecimiento Internet nos ha dejado un mensaje: “Crezcan y fórmense al ritmo de mi evolución, de lo contrario, habrá fallas que redundarán en problemas sociales o que los incrementarán y harán más evidentes”.
Y es que ahora, con el “boom” de Facebook, Hi5, Youtube o Blogger, por sólo nombrar algunas de las grandes comunidades, se nos viene encima otro gran abanico de riesgos, que afectan, sin dudas a los más menores.
A pesar de que estas páginas tienen dentro de sus políticas no aceptar a niños o menores de 13 años- aun sus cláusulas y controles de uso no son lo suficiente efectivos como para evitar el contacto de los niños y adolescentes de riesgos. Riesgos que van más allá de contacto con pedofilícos; pues, al haber sitios donde fácilmente un usuario, puede colocar sus datos, fotos familiares e incluso actividades, pone en bandeja de plata, información vital de la familia, con lo cual secuestradores y demás delincuentes tendrían un verdadero festín. Un padre, puede poner en riesgo a sus hijos sin quererlo o un hijo a su padres.
Sin ánimos de ser alarmistas, el uso de una red social debe ser prudente y con pleno conocimiento de sus consecuencias positivas y negativas. Esta información es la base de un adecuado uso, con el menor riesgo posible para la familia y en especial para los hijos.
Lo que sí genera alarma y enorme preocupación es el poco interés de muchos padres y representantes por conocer más sobre estos males o problemas que se podrían presentar con el uso de Internet, sin que entremos en temas tan profundos para ellos como el de las redes sociales.
Muchos de los adultos con hijos, ven en las salas de chateo un espacio ideal para el entretenimiento de su prole e incluso lo proyectan como un aliado. “Te dejo en cyber mientras hacemos las compras” es una frase muy repetida.
Estos padres, que aún están en la prehistoria telemática, son el principal riesgo. Por lo tanto, la formación de ellos es crucial, de lo contrario, será difícil e incluso imposible evitar los peligros de Internet, pues estos, siempre estarán allí.
No menos relevante es el rol del maestro. Ahora, con la masificación de las computadoras, y el ascenso al trono de buscadores como Google o de enciclopedias participativas como Wikipedia, muchos educadores han promovido el uso de estos recursos para el acceso a documentos relevantes para la formación- muchos niños y adolescentes acceden a estos sitios a buscar información de historia, geografía-. El uso en si de estos buscadores no es negativo. Lo negativo es que no se controla dicho acceso, no se estimula la búsqueda de información por otras vías y mucho menos la interacción entre educador y educandos. ¿Por qué pasa esto? Ocurre porque muchos educadores, también están en la prehistoria telemática, apenas y sabe utilizar el procesador de texto o una hoja de cálculo.
Las soluciones están en Internet
Así como el desconocimiento es el principal promotor de peligros en las redes sociales, su entendimiento sin dudas cambia el equilibrio en la balanza de las consecuencias. Un padre conocedor de las herramientas, un docente que las utilice en su propia práctica educativa, son por así decirlo soluciones. Veamos un par de ejemplos:
Un padre cuidadoso utiliza Facebook u otra red social con acceso limitado, solo pueden ver su información sus amigos. Si sus hijos son adolescentes, mayores de 15 ó 18 años y se incluyen en la comunidad, deben ser los primeros amigos en anexar. A partir de allí, la supervisión debe ser general, que tampoco quiere decir violación de espacios de los menores. Un padre consciente sabe concienciar a sus hijos sobre los riesgos de admitir extraños, riesgos que como dijimos no solo se limitan al contacto con enfermos sexuales; debe hacerle entender a su hijo que del otro lado del PC puede haber un delincuente deseoso de hacerle daño a su familia.
Por otra parte, un educador, debe ver en estas herramientas un recurso único para mejorar y facilitar la educación de sus alumnos. Crear grupos de discusión, desarrollar temas y estimular la participación vía Internet no sólo hará atractivo el proceso de enseñanza – aprendizaje, sino que contribuirá en la equidad digital.
Un maestro con un blog, en Blogger por ejemplo, puede colocar los contenidos que le interesen sean conocidos por sus alumnos, medir su grado de participación, acceso a dichos recursos y comprensión del mensaje. El docente, se garantiza que sus estudiantes accedan a la información que ellos precisan.
Así, sin que haya necesidad de hacer gastos exorbitantes padres y educadores podrían, al emplear las redes sociales, facilitar la educación, controlar buena parte de los contactos de sus hijos y alumnos, como consecuencia reducirá los riesgos, que por desgracia siempre estarán latentes.
Datos de interés
Facebook es la comunidad líder en penetración en las universidades de Estados Unidos con un 85% del mercado. El portal tiene 80 millones de usuarios
65% de los usuarios de Hi5 son jóvenes de entre 15 a 34 años, de los cuales el 43% es menor de 24 años. Más de 80 millones de personas están registradas en Hi 5
63% de los usuarios en Venezuela son menores de 24 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario